Historia

Para hablarles de la Historia de Casillas de Coria, debo mencionar a Mónica Martín, quien en su artículo publicado en la primera revista, ya que a ella, y a los que la apoyaron y creyeron en esto, le debemos: "Un Rincón Extremeño"; realizó el siguiente estudio histórico sobre el pueblo:


Las fuentes de las que disponemos para realizar un estudio histórico del pueblo de Casillas son escasas y poco fiables. Existen muchos períodos en los que encontramos un gran vacío en cuanto a información se refiere. Las causas de este desierto histórico no son tampoco fáciles de adivinar. Existen muchas hipótesis como la destrucción de documentos durante y después de la Guerra Civil. En otras ocasiones se llevó a cabo, según cuentan los más mayores, la "limpieza" de papeles. También, cuando se derribó el antiguo Ayuntamiento, se traspapeló bastante información.


Desde la humildad de estas circunstancias, hay que decir que la historia de Casillas no puede desligarse de la historia de la ciudad de Coria. Durante siglos nuestro pueblo perteneció a esta ciudad. A través de fuentes orales se ha ido transmitiendo durante años que nuestro pueblo comenzó su historia con un grupo de personas que se dedicaban a cuidar las zahúrdas o cuadras de la gente de Coria que estaban situadas en lo que hoy es el pueblo de Casillas.

Siguiendo esta línea, para poder hacer un recorrido histórico de esta zona, es imprescindible conocer la historia de la ciudad cauriense y de sus alrededores, para así conocer un poco nuestro pasado.

Remontándonos al siglo VI antes de Cristo, tenemos que por toda la zona norte de Cáceres y concretamente en Coria, estaban asentados los Vetones, pueblo de raíces celtas que se vio enfrentado con el Imperio Romano cuando éstos invadieron la península; a mediados del siglo II antes de Cristo invadieron la zona que hoy ocupa nuestra Extremadura.
Pero los romanos eran superiores en cuanto a técnicas y armamento se refiere, y no tardaron en imponerse y asentarse por toda la geografía española, incluida Coria. A partir de ese momento, todo comenzó a cambiar, se introdujeron nuevos métodos para el cultivo y se crearon mejores vías de comunicación a través de calzadas y puentes.


Pero como nada es para siempre, el Imperio Romano fue desintegrándose por el empuje de los pueblos germanos (Suevos, Vándalos y Alanos) en el siglo V después de Cristo, situación que se mantuvo hasta que los Visigodos, pueblo federado del Imperio, colaboraron con el ejército romano en la pacificación de Hispania.

El primer rey visigodo comenzó a gobernar a finales del siglo V. En este momento, el cristianismo se asentaría fuertemente en nuestra zona, aunque la amenaza de otro pueblo invasor y otra religión se cierne pronto sobre la ciudad de Coria, los musulmanes, que fueron invadiendo la Península de sur a norte en el VIII después de Cristo. Muchos cristianos que huyeron al norte serán más tarde los encargados de reconquistar lo perdido. Así fue como Ordoño I de León conquistó temporalmente la ciudad de Coria, y digo temporalmente porque volvió a caer de nuevo en manos musulmanas hasta que en 1142, Alfonso VII de León se planteó su conquista definitiva. Ya en manos de reyes castellanos en 1469, Enrique IV concedió el señorío de Coria y su término a Don Gutiérrez de Cáceres-Solís, el cual, por necesidades de guerra, lo empeñó primero y vendió después al primer Duque de Alba, Don García Álvarez de Toledo.


En el siglo XVI, sabemos que en Casillas se construyó la actual parroquia, lo que hace pensar que el asentamiento por estas fechas y en este lugar debía de ser considerado ya como aldea. Dos siglos después, a través del Censo de Floridablanca de 1791,sabemos que en este pueblo había un total de 170 vecinos, dedicados todos al oficio de la agricultura, seis de ellos también eran tejedores de lienzo y estopa. Un dato importante de resaltar es que a parte de la parroquia, había por esta época cuatro ermitas, San Blas, Santo Cristo del Humilladero, San Antonio y Nuestra Señora de la Consolación. De todo esto se deduce el gran arraigo del cristianismo en el lugar; hoy en día sigue existiendo todavía, gran devoción a San Blas.


Había también a finales del siglo XVIII, una escuela de primeras letras, un cirujano, una taberna, un molino de aceite, una dehesa de propios (de uso del pueblo), cedida por el señor Duque de Alba. Según dicen los capítulos primero y segundo del interrogatorio: "este lugar es aldea de la ciudad de Coria y de señorío del Excelentísimo Duque de Alba". Casillas siguió perteneciendo al campo de Coria y dependiendo de la propia ciudad y de los sucesivos duques de Alba hasta la supresión de los señoríos, disolución del sexmo y constitución de los nuevos ayuntamientos a finales del primer tercio del siglo XIX.

A mediados de este siglo XIX el número de habitantes era de 1259 y a mediados del siglo XX llegó a tener 1578. Desde entonces hasta la actualidad la población ha ido bajando considerablemente, debido quizás, al poco desarrollo industrial de la zona, lo que ha hecho que muchas personas tuvieran que emigrar hacia los focos industriales, sobre todo Madrid y País Vasco.